El nuevo turismo rural ¿cómo me adapto?

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El título de este post es el de la próxima edición de nuestro Congreso Europeo de Turismo Rural (COETUR). ¿Qué por qué esta elección? Simplemente porque a estas alturas ya todos somos conscientes de que lo de siempre ya no sirve y ahora es el cliente quién marca el ritmo de los cambios.

¿Y cuáles serían esos cambios, poniendo el foco en el turismo rural? Pues muchos, desde el nuevo rol de las asociaciones, hasta la cooperación real entre lo privado y lo público sin caer en paternalismos, pasando por un control de la rentabilidad del negocio en base a una política de precios estratégica. Sin embargo, en esta ocasión me voy a centrar en otro aspecto vinculado directamente a ese cliente, cuyas expectativas y exigencias han ido evolucionando en los últimos tiempos: la generación milenial.

Alguien me comentó hace poco que en el último congreso del Mobile World Congress el concepto millenial era tan utilizado que surgió la broma de que cada vez que alguien decía esta palabra moría un gatito.

Es más que necesario que este sector empiece a familiarizarse con un colectivo que no representa tan solo a un grupo de edad (normalmente considerado entre la franja de 16 a 35 años), sino también a un prototipo de consumidor.

Pero ¡ojo señores!, estamos hablando del Mobile, del congreso de las últimas tendencias en tecnología… con lo cual, puedo afirmar que el turismo rural está a mucha distancia de ser el causante de la extinción de la raza gatuna.

Lejos de ello, es más que necesario que este sector empiece a familiarizarse con un colectivo que no representa tan solo a un grupo de edad (normalmente considerado entre la franja de 16 a 35 años), sino también a un prototipo de consumidor. La ponente que hablará de este tema en COETUR, Clara Soler,  sabe mucho más de esto que yo y nos explicará en detalle las claves para conquistar a este cliente.

Pero lo que sí puedo hacer es adelantar en qué considero que ha cambiado nuestro cliente en los últimos tiempos:

  • Ahora, sí o sí te busca o consulta sobre ti en la red, donde sufre una infoxicación constante. El término infoxicación se puede considerar como una manera de denominar a lo que es una enfermedad propia de la sociedad digital, donde se nos somete a un volumen de información excesiva y, a menudo, inútil.
  • Es exigente en lo básico y receptivo a lo diferente. Según el Observatorio del Turismo Rural, la limpieza es uno de los aspectos más valorados por el viajero, al mismo nivel que el paisaje. Respecto a cómo ser diferentes… recordemos que este perfil de cliente suele ser un urbanita que busca salir de la rutina y que, sin embargo, lo más cotidiano en el mundo rural puede sorprenderle.
  • Es receloso de tu palabra porque confía más en la de consumidores desconocidos. Un estudio de TripAdvisor señala que el 93% de los viajeros asegura que las opiniones influyen es sus reservas.
  • Oscila entre el exhibicionismo descarado y la simple generosidad, compartiendo información y opinión (6 de cada 10 viajeros rurales comparte su experiencia en portales, redes o la web del alojamiento),
  • Lo estándar no le sirve porque su objetivo no es vivir una experiencia, sino usarla para fabricar los recuerdos más originales. Teniendo en cuenta que el turismo rural es eminentemente familiar, quiero citar un comentario del pasado Congreso de Turismo Familiar, donde señalaron la necesidad de ayudar a los padres a convertirse en héroes proporcionando las mejores vacaciones a sus hijos.
  • Quiere atenciones y trato personalizado, pero sin sentirse avasallado en su intimidad. Según datos del Observatorio del Turismo Rural, la amabilidad del propietario se valora, pero no ocupa un lugar prioritario. ¿Quizá lo dan por hecho? En el pasado Congreso de Turismo Rural de Navarra se señaló con acierto que había llegado el momento de pasar de la calidad a la calidez.
  • Después de la estancia, te ama o te ignora, no hay punto intermedio. El engagement y los embajadores de marca no han pasado de moda aunque hayamos oído hablar mucho de ellos. En turismo rural sólo un 42,1% cuenta con una base de datos de clientes y un 21,7% aún no gestiona las opiniones de sus clientes.

A todas estas reflexiones sólo quiero añadir un dato más en relación a cómo se comporta esta famosa generación milenial.

Según un estudio de Expedia sólo un 57% de la generación del baby-boom estaría dispuesta a ceder sus datos personales a cambio de algo (descuentos, promociones personalizadas, etc). Esta cifra asciende al 69% en la generación X y al 77% en el caso de los milenials.

Pero en el caso de aquellos milenials que ya están registrados en una agencia de viajes online, el porcentaje llega incluso a un 93%. La cuestión es ¿qué haríamos en el ámbito del turismo rural si pudiésemos acceder a todos estos datos?, ¿están los diferentes agentes del sector preparados para manejar este volumen de datos?, ¿aprovecharían las micro-pymes esta oportunidad de conocer mejor a su cliente para ser más competitivos en su oferta?

En realidad, no hace falta ir muy lejos para tener y aprovechar información de mercado. Sin necesidad de grandes sistemas de análisis o CRM, estos pequeños negocios disponen de datos a través de herramientas como el Observatorio del Turismo Rural, la prensa, la reputación online y los cuestionarios de valoración de sus propios clientes.

Ahora la pelota está en su tejado…porque ¿qué están haciendo con todo ello para adaptarse al nuevo turismo rural? A quién no tenga respuestas le recomiendo venir a nuestro congreso los días 31 de mayo y 1 de junio en Granada para inspirarse http://www.coetur.com/

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