La Cumbre del Clima de París (COP21) …Y ¿ahora qué?

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La preocupación por el medioambiente y la sostenibilidad del planeta es algo que viene de lejos, siendo un hito la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) adoptada en New York en 1992; esta Convención pretende reforzar la conciencia pública, a escala mundial, de los problemas relacionados con el cambio climático.

En la primera Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP1), celebrada en Berlín, en el año 1995,  ya se dejó patente la preocupación por las capacidades (y voluntades) de los países para cumplir con sus compromisos en materia medioambiental; desde entonces han pasado 20 años y con periodicidad anual se han celebrado una Conferencia de las Partes.

Es en el año 1997, cuando los Estados participantes en la (COP3) acordaron incorporar una adición al acuerdo, conocida con el nombre de Protocolo de Kyoto, que incluye medidas enérgicas y jurídicamente vinculantes, en materia medioambiental. Sin embargo, en la práctica, la aplicación del Protocolo de Kyoto ha tenido un camino lleno de obstáculos; así en noviembre de 2009, en la Conferencia de las partes (COP15) celebrada en Copenhague, aunque eran 187 los Estados los que ratificaron el Acuerdo, pero los Estados Unidos, el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) no lo hizo.

En la Conferencia de las Partes (COP18) celebrada en Doha, se ratificó el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kyoto desde el 1 de enero de 2013 hasta el 31 de diciembre de 2020, pero esta prórroga vincula a muy pocos países (UE, Australia, Noruega y Croacia), ya que de la misma se descolgaron  Rusia, China, Japón y Canadá; para salvar los muebles, se marca como objetivo un pacto mundial en 2015 que debe incluir a Estados Unidos, China, India y Rusia.

En 2013 se realizó en Varsovia  la Conferencia de las Partes (COP19), con el objetivo de acercar posiciones para un Acuerdo en 2015, que permitiera reducir las emisiones contaminantes, pero los resultados fueron tan desoladores que hasta el propio país anfitrión, con un modelo económico basado en el carbón, se opuso.

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Con estos antecedentes, en la Conferencia sobre Cambio Climático (COP20) que se celebró en Lima en 2014 solamente se pudo cerrar con un acuerdo de mínimos, que finalmente firmaron los 195 países, con la propuesta de estabilizar el aumento de temperatura en 2° C hacia finales de siglo; esta propuesta sirve como base para la conferencia que se celebró reciente en París, cuyo objetivo último era aprobar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto.

El tema de clima no deja indiferente a nadie y así, el pasado año, el Papa Francisco promulgó la carta encíclica Laudato si'(sobre el cuidado de la casa común) en la que llama a la acción contra el cambio climático, con particular énfasis en la búsqueda de una ecología integral y a la que se presume la intención de influir en la conferencia de Paris.

El Acuerdo no será vinculante para los Estados miembros hasta que 55 países que produzcan más del 55% de los gases de efecto invernadero del mundo hayan ratificado el Acuerdo, existiendo dudas en el caso de algunos países relevantes, como los EE.UU., con su Congreso dominado por los republicanos.

Finalmente, después de intensas negociaciones  y ante muchas expectativas, el sábado 12 de diciembre de 2015, los 196 países participantes  en la Cumbre del Clima de París (COP21) aprobaron un Acuerdo, jurídicamente vinculante, que pretende representar un avance para humanidad en su lucha contra el cambio climático, ya que pretende mantener el incremento de la temperatura del planeta por debajo de 2° C y, si es posible, no sobrepasar los 1,5° C.

Sin embargo el Acuerdo no será vinculante para los Estados miembros hasta que 55 países que produzcan más del 55% de los gases de efecto invernadero del mundo hayan ratificado el Acuerdo, existiendo dudas en el caso de algunos países relevantes, como los EE.UU., con su Congreso dominado por los republicanos.

Sin duda, lo más importante del Acuerdo es que, por primera vez, los representantes de 196 países hayan decidido tomar medidas para combatir el cambio climático, aunque sea a partir de 2020.

Además, los países desarrollados, se comprometen a  aportar una financiación de 100.000 millones de dólares anuales, como base para apoyar el desarrollo bajo en carbono y resiliente al clima, de los países en vías de desarrollo.

Con estos antecedentes, los resultados no son demasiado alentadores, tanto por el riesgo existente de que algunos países grandes, como ya ha ocurrido con el Protocolo de Kyoto, no ratifiquen el Acuerdo,  como por el hecho de que si no se realizan las aportaciones de los 100.000 millones de dólares, los compromisos hechos en París no son alcanzables, lo que nos llevaría a un escenario de aumento de 3,5° C. a finales de este siglo, que pondría en riesgo nuestra supervivencia como especie.

El problema del cambio climático es algo serio y los plazos para combatirlo se acortan: esperemos que impere la cordura y no aflore la vena suicida que, a veces, ha caracterizado a la especie humana.

Manuel Ríos Pérez, Profesor del Departamento de Edificación y Urbanismo de la Universidad de Alicante.

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