Marca territorial: el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia

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En Colombia se está creando una de las experiencias más atractivas del mundo en marketing territorial inter-regional, el Eje Cafetero, cuya identidad se puede expresar a través de la marca emergente del Paisaje Cultural Cafetero, basado en la producción de cafés de calidad y en un turismo de experiencias en esta temática.

El Eje Cafetero es una región de Colombia formada por los departamentos (equivalente a las comunidades autónomas en España) de El Quindío, Caldas y Risaralda, también denominado Triángulo del Café, donde se producen cafés de calidad. En El Quindío se ha generado además un polo de atracción de turismo rural en haciendas cafeteras y casas campestres tradicionales, donde los turistas tratan de aprender y experimentar el proceso del café. Además, se logró designar el Paisaje Cultural Cafetero (que también integra el norte del Valle del Cauca) como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011. Todo ello constituye la base de una emergente y notable experiencia de marketing territorial.

Se logró designar el Paisaje Cultural Cafetero (que también integra el norte del Valle del Cauca) como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011. Todo ello constituye la base de una emergente y notable experiencia de marketing territorial.

El Quindío se ha consolidado como destino turístico (segundo en Colombia tras Cartagena de Indias) en relativamente poco tiempo. Ante la crisis en los 90 de los precios del café, se desincentivaba la agricultura del café arrancando hectáreas de plantaciones. Luis Fernando Ramírez Echeverry, entonces secretario de turismo del Quindío, tomando como referencia el turismo rural de Francia y España, y con la construcción del Parque temático del Café, propuso complementar la actividad cafetera con el turismo.

A pesar del inicial escepticismo por profesionalizar turísticamente usos caracterizados por la hospitalidad y gentileza de la gente de la región, la iniciativa fue exitosa.

A tal efecto, viajó a Bogotá para proponer la iniciativa al Ministerio de Turismo, pero fue rechazada; por ello, se emprendió desde la propia región. Tras una investigación de mercado, se propuso reconducir esas subvenciones para realizar inversiones en casas campestres cafeteras de cara a alojar turistas, manteniendo la actividad agrícola. Se invitó a 20 empresas cafeteras, de las que acudieron a la reunión 12; 4 dijeron que sí emprenderían la iniciativa, 4 que no, y 4 se lo pensarían. Finalmente solo 2 fincas dieron el paso, lideradas por Sonia Montoya en su finca El Gran Chaparral. A pesar del inicial escepticismo por profesionalizar turísticamente usos caracterizados por la hospitalidad y gentileza de la gente de la región, la iniciativa fue exitosa. Así, el segundo año ya se incorporaron 24 iniciativas, con 3.285 visitantes; 46 fincas el tercer año con 7.918 visitantes, y así creciendo hasta más de 1000 en la actualidad.

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El Quindío es actualmente un destino turístico maduro, con hoteles y alojamientos de varias tipologías. Hay firmas innovadoras que combinan la producción de café explorando actividades turísticas en esta temática. Combia Inspiración propone al visitante aprender el proceso del café a través de degustaciones y paseo en la plantación; Jesús Martín ofrece una experiencia integral de la finca a la taza de café (el cual es seleccionado grano a grano); Café San Alberto (firma varias veces premiada internacionalmente por la calidad de su café de quíntuple selección) interactúa con el visitante en su terraza panorámica al paisaje; Café Concorde posee un restaurante-terraza al bello paisaje; Café Quindío, cuyo marketing sea probablemente el más sofisticado, un restaurante-espacio temático; Café Sorrento, un espacio artístico exterior. Hay municipios ya muy turísticos –Salento-; otros en camino: Filandia o Quimbaya con su artesanía; Pijao trata de adherirse a la red CittaSlow, la cual promueve un modo de vida sostenible en agricultura, arquitectura, gastronomía.

La ciudad de Armenia, capital del departamento –El Quindío- que lidera el turismo de la region, puede posicionarse como la capital del paisaje cafetero, lo que proporcionaría una notoriedad consistente y acorde con su identidad cultural.

Al estar formada la zona por varias admistraciones regionales, debería coordinarse más si cabe este proceso y consolidar marca territorial conjunta. Las empresas, ya sean productoras de café o turísticas, podrían optimizar su marketing y generar sinergias de marketing combinando su comunicación con el imagotipo del Paisaje Cultural Cafetero. Por su parte, la ciudad de Armenia, capital del departamento –El Quindío- que lidera el turismo de la region, puede posicionarse como la capital del paisaje cafetero, lo que proporcionaría una notoriedad consistente y acorde con su identidad cultural. Este proceso debería enfocarse bajo una gobernanza institucional integral que enfatice la calidad de vida de sus ciudades y pueblos, con equilibrio para sus ciudadanos y turistas que la visitan, y en armonía con la naturaleza en torno al Paisaje Cultural Cafetero.

*Dr. Norberto Muñiz Martínez, Prof. Universidad de León, España. Prof. visitante en Asia-Europe Institute, University of Malaya, Kuala Lumpur, Malasia; coopera con la Universidad de Estocolmo, Suecia. Ha colaborado con varias instituciones y ciudades de Colombia (Medellín, Cali, Barranquilla, Armenia & Quindío, Santa Marta, Pasto, Neiva, Ibagué), y recientemente en el congreso Biocasa 2015, Cali.

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